Capítulo 39: La marca

Por primera vez en semanas, me desperté sin dolor.

Era extraño, casi inquietante: lo ligero que se sentía mi cuerpo, lo fácil que era respirar. No había dolores en las articulaciones, ni rigidez en las extremidades. Solo... quietud. Calma. El aroma de lino limpio y madera de cedro impregnaba las sá...

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