Capítulo 67 — Sombras que llevamos

El bosque estaba en silencio, salvo por el eco de madera golpeando madera: agudo, constante, rítmico.

Mis músculos gritaban.

El sudor me corría por la espalda.

Los golpes de Kael venían rápidos hoy, más rápidos que ayer. No se estaba conteniendo. Yo tampoco.

—Sigues siendo demasiado lenta —ladró...

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