Capítulo 70 — Ya no te pertenezco

Me desperté con la sensación de que mi cuerpo ya no me pertenecía.

Las sábanas olían a perfume caro, demasiado limpias, demasiado ajenas. Esto no era un hogar. Nunca lo había sido. Las paredes de la mansión de Damián eran altas y pulidas, pero cada centímetro de ellas gritaba prisión.

Me quedé mir...

Inicia sesión y continúa leyendo