Capítulo 78: Chicas, risas y un poco de renta

La puerta del departamento de Naia se abrió con un chirrido, revelando su sonrisa brillante y traviesa.

—Ya era maldita hora —dijo Naia, tirando de mí hacia un abrazo fuerte.

Su calidez se sentía como un salvavidas. La abracé de vuelta, tratando de no llorar otra vez. Estaba harta de llorar.

Naia...

Inicia sesión y continúa leyendo