Capítulo 80: Chicas guapas, sueños con palomitas y un correo electrónico impactante

—¡Serene, apúrate antes de que te deje!

La voz de Naia resonó desde la sala, pero yo seguía frente al espejo, con el brillo labial en una mano, decidiendo si parecía alguien que tenía la vida bajo control… o al menos alguien que no había llorado en la ducha hacía dos días.

—No me vas a dejar —le c...

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