Capítulo 37 Conflicto interno

Cada nervio gritaba sí y no al mismo tiempo.

El calor de su aliento permanecía contra mi oído como una marca, sus palabras goteando con la falsa dulzura de la miel envenenada: Ríndete, y haré que valga la pena.

Cada nervio de mi cuerpo estalló en caos, gritando mensajes contradictorios que me deja...

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