Capítulo 8 El confidente

La exigencia salió más contundente de lo que ella sentía, recurriendo a reservas de desafío que no sabía que aún poseía.

—Ayer dejaste claro lo que piensas. No me quieres. Crees que soy débil, inútil y que estoy por debajo de ti. Entonces, ¿por qué no puedes simplemente dejarme en paz?

Su mirada s...

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