El lobo plateado

Respiro hondo, tal vez pueda entenderme.

—Mira, no tienes que hacer lo que Nikolas dice —digo con voz ronca, mi garganta se siente adolorida y trago saliva—. Lo denunciaré a la policía, te lo prometo, solo déjame ir, sé que le tienes miedo y yo también —el enorme lobo baja su cuerpo al suelo escuch...

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