Pícaros

—¡Oh, Dios mío, lobos! ¿Qué voy a hacer? Están gruñendo y acercándose. Agarro un palo y lo apunto hacia ellos, me siento tan ridícula amenazando a estas enormes criaturas con un palo.

Estoy en el suelo tratando de alejarme lentamente mientras ellos se acercan, ¡estoy muerta!

—¡Atrás! —grito mientr...

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