Capítulo 29 Oscuridad

La oscuridad nos envolvió.

Durante unos segundos, nadie se movió.

Ni siquiera respiramos.

Lo único que podía escuchar era el sonido acelerado de mi propio corazón y la respiración agitada de Blake junto a mí.

—¿Dónde estás? —gritó su padre.

No hubo respuesta.

—¡Alexander!

Un ruido proveniente...

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