Capítulo 3 Desayuno
POV FLOR:
Bajé a la sala para poder desayunar, Blake estaba allí leyendo algo en su tablet. Mamá estaba en la cocina y apareció con una sonrisa en su cara.
—Buenos días, cariñito. ¿Estas bien? Te veo algo... agitada.
—Estoy bien. —me senté frente a Blake.
—Tráele el desayuno a Florence por favor —le ordenó mi madre a la sirvienta. —Blake, tu padre se fue a la empresa y me dejó dicho que lo podías alcanzar allá.
Blake solo le dio una mirada rápida a mi madre pero no respondió.
—¿Y tu y yo que haremos hoy?
—Me quedaré aquí todo el día —respondí.
—No lo creo, Florence, iremos de compras.
—No, Gracias. No tengo dinero.
—Florence, por favor —dijo mi madre un tanto avergonzada. Mi madre se gastaría el dinero de su marido millonario y yo no quiero ser parte de eso.
—Hazle caso a tú madre, Flor, ve a gastar el dinero, total, nosotros tenemos de sobra —me dijo Blake guiñándome un ojo después.
Me levanté de la mesa sin decir nada y subí a mi habitación. No quería ser parte de los planes de gasto excesivo de mi madre, ni recibir esa actitud desenfadada de Blake al respecto.
Pasaron unas horas y bajé a la sala nuevamente. Mi madre estaba hablando por teléfono y Blake seguía ahí, en su tablet.
—¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la playa? —propuso Blake sin apartar la mirada de su dispositivo.
—No tengo ganas de ir a ningún lado contigo. Gracias.
—Oh, vamos, no te pongas así. No tienes que gastar un centavo, solo necesitas un poco de aire fresco. Además, podríamos hablar. No muerdo, ¿sabes? —dijo con una sonrisa burlona.
—No me interesa hablar contigo. —Murmuré y me dirigí hacia la puerta de salida.
—Flor, espera. —Blake se levantó rápidamente y me alcanzó en la puerta. —¿Qué tal si dejamos de lado todas las tonterías y hablamos como dos personas normales?
Lo miré con desconfianza. No sabía qué pretendía él con su repentino interés en conversar conmigo. Podría ser otra de sus artimañas.
—No quiero hablar contigo. No entiendes nada de lo que está pasando.
—Quizás entiendo más de lo que imaginas. —Blake se acercó un poco más, su expresión cambió, como si estuviera sincerándose. —No quiero ser parte de lo que mi padre está haciendo, Flor. Tú y yo... estamos en la misma posición, atrapados en medio de algo que no elegimos. Podríamos ayudarnos mutuamente.
Su tono había cambiado, ya no sonaba tan burlón como antes. No sabía si confiar en él, pero sus palabras despertaron un pequeño destello de curiosidad en mí.
—No sé qué estás tramando, Blake. Pero no pienso involucrarme más de lo necesario contigo o tu familia.
—Lo entiendo. Pero piénsalo, ¿realmente quieres estar sola en esto? —dijo mientras se alejaba hacia el sofá.
Me quedé unos segundos pensativa. Por un lado, su ofrecimiento podría ser una oportunidad para entender mejor la situación, pero por otro, ¿podía realmente confiar en él?
Me encontraba indecisa. Por un lado, la idea de tener a alguien más con quien hablar sobre esta situación era tentadora, pero por otro, la relación complicada con Blake me hacía dudar de sus intenciones.
—Florence, ¿estás bien? —mi madre se acercó, interrumpiendo mis pensamientos.
—Sí, mamá, solo estaba pensando. Creo que daré un paseo por la playa.
—¡Qué buena idea! Ve y disfruta un poco. Te vendrá bien.
Asentí y salí de casa, caminando hacia la playa. El sonido de las olas y la brisa marina me ayudaban a despejar mi mente. A lo lejos, vi a Blake sentado en la arena, mirando el horizonte.
Me acerqué, aún con cierta desconfianza, pero decidida a saber más sobre su ofrecimiento de ayuda mutua.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté, manteniendo cierta distancia.
—Pensando. ¿Te molesta si me uno a tu paseo?
—Haz lo que quieras, no soy tu niñera. —Respondí con sarcasmo.
Blake sonrió y se levantó, caminando a mi lado.
—No me agrada lo que está sucediendo, Flor. Mi padre, tu madre... ambos están haciendo cosas que no deberían.
—¿Y qué quieres hacer al respecto?
—Ayudarte y ayudarme. Tenemos que encontrar una forma de lidiar con esto sin salir lastimados.
Me detuve en seco y lo miré fijamente.
—¿Por qué de repente estás tan interesado en ayudarme?
—Porque no quiero que te pase nada malo. No lo mereces.
Su respuesta me sorprendió. Por un momento, su actitud desafiante se desvaneció y vi algo diferente en él.
La oferta de Blake era intrigante, pero la idea de confiar en alguien tan impredecible como él me generaba cierta aprehensión. A pesar de eso, su sinceridad en ese momento me hizo considerar sus palabras.
—No estoy segura de poder confiar en ti, Blake. Tu comportamiento es... impredecible.
Él asintió con seriedad.
—Lo entiendo. Pero no tienes que confiar en mí de inmediato. Solo déjame mostrarte que estoy siendo genuino.
Su tono sonaba convincente, aunque no completamente seguro. No sabía si debía aceptar su ayuda o seguir este camino sola.
—¿Qué propones? —pregunté, aún dudosa.
—Hagamos un trato. Empecemos por compartir información. Yo te contaré lo que sé y tú haces lo mismo. Así sabremos en qué situación estamos realmente y cómo podemos ayudarnos.
Su propuesta tenía lógica, pero seguía siendo arriesgada. No tenía mucho que perder, pero debía ser cuidadosa.
—Está bien, pero empiezo yo. Mi madre está involucrada en algunas actividades ilegales, pero no sé exactamente de qué se trata. Aparentemente, está enredada en cosas turbias con tu padre.
Blake frunció el ceño, como si esto confirmara algo que ya sospechaba.
—Mi padre está metido en negocios poco éticos, pero nunca imaginé que tu madre pudiera estar implicada. Necesitamos descubrir qué están tramando y cómo podemos protegernos.
La conversación era tensa pero necesaria. Por primera vez desde que llegué a este lugar, sentí un atisbo de esperanza al tener a alguien más involucrado en esta situación. Aunque confiar en Blake seguía siendo un gran riesgo, parecía dispuesto a colaborar para descubrir la verdad.
Me reí bastante, Blake se extrañó.
—Debiste ver tu cara. ¿En serio creíste que sería tan estupida en decirte cosas de nuestras vidas? Te lo creíste, no puede ser —seguí riendo y Blake se miraba muy enfadado.
—Muy graciosa, Flor. Pero yo no te mentí.
En eso, Blake dio la vuelta y se alejó dejándome sola y con varias preguntas.
Blake, aunque enfadado por mi reacción, no se alejó mucho. En lugar de eso, se detuvo y se volteó hacia mi, con una mirada que revelaba una extraña mezcla de frustración y algo más.
—No te equivoques, Flor. No vine aquí para burlarme de ti. Mis intenciones son serias.
—¿En serio? Porque no parecía así.
—Te entiendo. Tu desconfianza tiene sentido, considerando nuestra historia, pero esta vez te estoy diciendo la verdad. Algo anda mal en nuestras familias, y creo que unir fuerzas podría ayudarnos a descubrir la verdad.
Yo me mantuve en silencio, mis pensamientos parecían estar dando vueltas en su cabeza. Blake esperaba, sabiendo que sus palabras podrían haber generado una grieta mínima en la pared de desconfianza que yo había construido en torno a mi.
—No sé, Blake. No puedo simplemente creer en ti tan fácilmente.
—Lo entiendo. Pero piensa en ello, ¿realmente quieres enfrentarte a esto sola? Ambos podríamos ayudarnos mutuamente.
La duda y la necesidad de buscar respuestas hacían mella en mi. Por un lado, no quería involucrarme más en los asuntos de Blake, pero por otro, la idea de tener a alguien más que pudiera entender su situación era tentadora.
—Déjame pensarlo, Blake. No puedo tomar una decisión precipitada.
Blake asintió, aceptando mi respuesta.
—Está bien, Flor. Tómate tu tiempo. Pero si decides que trabajar juntos es lo correcto, estaré aquí.
Con eso, Blake se alejó, dejándome con un torbellino de emociones y una elección complicada que hacer. La idea de confiar en él no era fácil, pero la soledad en esta situación empezaba a parecer demasiado abrumadora para enfrentarla sola.
—¿Que propones? —quise saber.
Blake se giró sonriendo victorioso.
—Es obvio que no estamos contentos con que nuestros padres estén juntos. ¿Que te parece si hacemos que eso cambien? Fingir que estamos saliendo... eso no les gustará para nada.
—¿Saliendo? ¿Tu y yo? ¿Hacernos novios?
—Novios falsos.
—Estas loco.
POV FLOR:
Bajé a la sala para poder desayunar, Blake estaba allí leyendo algo en su tablet. Mamá estaba en la cocina y apareció con una sonrisa en su cara.
—Buenos días, cariñito. ¿Estas bien? Te veo algo... agitada.
—Estoy bien. —me senté frente a Blake.
—Tráele el desayuno a Florence por favor —le ordenó mi madre a la sirvienta. —Blake, tu padre se fue a la empresa y me dejó dicho que lo podías alcanzar allá.
Blake solo le dio una mirada rápida a mi madre pero no respondió.
—¿Y tu y yo que haremos hoy?
—Me quedaré aquí todo el día —respondí.
—No lo creo, Florence, iremos de compras.
—No, Gracias. No tengo dinero.
—Florence, por favor —dijo mi madre un tanto avergonzada. Mi madre se gastaría el dinero de su marido millonario y yo no quiero ser parte de eso.
—Hazle caso a tú madre, Flor, ve a gastar el dinero, total, nosotros tenemos de sobra —me dijo Blake guiñándome un ojo después.
Me levanté de la mesa sin decir nada y subí a mi habitación. No quería ser parte de los planes de gasto excesivo de mi madre, ni recibir esa actitud desenfadada de Blake al respecto.
Pasaron unas horas y bajé a la sala nuevamente. Mi madre estaba hablando por teléfono y Blake seguía ahí, en su tablet.
—¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la playa? —propuso Blake sin apartar la mirada de su dispositivo.
—No tengo ganas de ir a ningún lado contigo. Gracias.
—Oh, vamos, no te pongas así. No tienes que gastar un centavo, solo necesitas un poco de aire fresco. Además, podríamos hablar. No muerdo, ¿sabes? —dijo con una sonrisa burlona.
—No me interesa hablar contigo. —Murmuré y me dirigí hacia la puerta de salida.
—Flor, espera. —Blake se levantó rápidamente y me alcanzó en la puerta. —¿Qué tal si dejamos de lado todas las tonterías y hablamos como dos personas normales?
Lo miré con desconfianza. No sabía qué pretendía él con su repentino interés en conversar conmigo. Podría ser otra de sus artimañas.
—No quiero hablar contigo. No entiendes nada de lo que está pasando.
—Quizás entiendo más de lo que imaginas. —Blake se acercó un poco más, su expresión cambió, como si estuviera sincerándose. —No quiero ser parte de lo que mi padre está haciendo, Flor. Tú y yo... estamos en la misma posición, atrapados en medio de algo que no elegimos. Podríamos ayudarnos mutuamente.
Su tono había cambiado, ya no sonaba tan burlón como antes. No sabía si confiar en él, pero sus palabras despertaron un pequeño destello de curiosidad en mí.
—No sé qué estás tramando, Blake. Pero no pienso involucrarme más de lo necesario contigo o tu familia.
—Lo entiendo. Pero piénsalo, ¿realmente quieres estar sola en esto? —dijo mientras se alejaba hacia el sofá.
Me quedé unos segundos pensativa. Por un lado, su ofrecimiento podría ser una oportunidad para entender mejor la situación, pero por otro, ¿podía realmente confiar en él?
Me encontraba indecisa. Por un lado, la idea de tener a alguien más con quien hablar sobre esta situación era tentadora, pero por otro, la relación complicada con Blake me hacía dudar de sus intenciones.
—Florence, ¿estás bien? —mi madre se acercó, interrumpiendo mis pensamientos.
—Sí, mamá, solo estaba pensando. Creo que daré un paseo por la playa.
—¡Qué buena idea! Ve y disfruta un poco. Te vendrá bien.
Asentí y salí de casa, caminando hacia la playa. El sonido de las olas y la brisa marina me ayudaban a despejar mi mente. A lo lejos, vi a Blake sentado en la arena, mirando el horizonte.
Me acerqué, aún con cierta desconfianza, pero decidida a saber más sobre su ofrecimiento de ayuda mutua.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté, manteniendo cierta distancia.
—Pensando. ¿Te molesta si me uno a tu paseo?
—Haz lo que quieras, no soy tu niñera. —Respondí con sarcasmo.
Blake sonrió y se levantó, caminando a mi lado.
—No me agrada lo que está sucediendo, Flor. Mi padre, tu madre... ambos están haciendo cosas que no deberían.
—¿Y qué quieres hacer al respecto?
—Ayudarte y ayudarme. Tenemos que encontrar una forma de lidiar con esto sin salir lastimados.
Me detuve en seco y lo miré fijamente.
—¿Por qué de repente estás tan interesado en ayudarme?
—Porque no quiero que te pase nada malo. No lo mereces.
Su respuesta me sorprendió. Por un momento, su actitud desafiante se desvaneció y vi algo diferente en él.
La oferta de Blake era intrigante, pero la idea de confiar en alguien tan impredecible como él me generaba cierta aprehensión. A pesar de eso, su sinceridad en ese momento me hizo considerar sus palabras.
—No estoy segura de poder confiar en ti, Blake. Tu comportamiento es... impredecible.
Él asintió con seriedad.
—Lo entiendo. Pero no tienes que confiar en mí de inmediato. Solo déjame mostrarte que estoy siendo genuino.
Su tono sonaba convincente, aunque no completamente seguro. No sabía si debía aceptar su ayuda o seguir este camino sola.
—¿Qué propones? —pregunté, aún dudosa.
—Hagamos un trato. Empecemos por compartir información. Yo te contaré lo que sé y tú haces lo mismo. Así sabremos en qué situación estamos realmente y cómo podemos ayudarnos.
Su propuesta tenía lógica, pero seguía siendo arriesgada. No tenía mucho que perder, pero debía ser cuidadosa.
—Está bien, pero empiezo yo. Mi madre está involucrada en algunas actividades ilegales, pero no sé exactamente de qué se trata. Aparentemente, está enredada en cosas turbias con tu padre.
Blake frunció el ceño, como si esto confirmara algo que ya sospechaba.
—Mi padre está metido en negocios poco éticos, pero nunca imaginé que tu madre pudiera estar implicada. Necesitamos descubrir qué están tramando y cómo podemos protegernos.
La conversación era tensa pero necesaria. Por primera vez desde que llegué a este lugar, sentí un atisbo de esperanza al tener a alguien más involucrado en esta situación. Aunque confiar en Blake seguía siendo un gran riesgo, parecía dispuesto a colaborar para descubrir la verdad.
Me reí bastante, Blake se extrañó.
—Debiste ver tu cara. ¿En serio creíste que sería tan estupida en decirte cosas de nuestras vidas? Te lo creíste, no puede ser —seguí riendo y Blake se miraba muy enfadado.
—Muy graciosa, Flor. Pero yo no te mentí.
En eso, Blake dio la vuelta y se alejó dejándome sola y con varias preguntas.
Blake, aunque enfadado por mi reacción, no se alejó mucho. En lugar de eso, se detuvo y se volteó hacia mi, con una mirada que revelaba una extraña mezcla de frustración y algo más.
—No te equivoques, Flor. No vine aquí para burlarme de ti. Mis intenciones son serias.
—¿En serio? Porque no parecía así.
—Te entiendo. Tu desconfianza tiene sentido, considerando nuestra historia, pero esta vez te estoy diciendo la verdad. Algo anda mal en nuestras familias, y creo que unir fuerzas podría ayudarnos a descubrir la verdad.
Yo me mantuve en silencio, mis pensamientos parecían estar dando vueltas en su cabeza. Blake esperaba, sabiendo que sus palabras podrían haber generado una grieta mínima en la pared de desconfianza que yo había construido en torno a mi.
—No sé, Blake. No puedo simplemente creer en ti tan fácilmente.
—Lo entiendo. Pero piensa en ello, ¿realmente quieres enfrentarte a esto sola? Ambos podríamos ayudarnos mutuamente.
La duda y la necesidad de buscar respuestas hacían mella en mi. Por un lado, no quería involucrarme más en los asuntos de Blake, pero por otro, la idea de tener a alguien más que pudiera entender su situación era tentadora.
—Déjame pensarlo, Blake. No puedo tomar una decisión precipitada.
Blake asintió, aceptando mi respuesta.
—Está bien, Flor. Tómate tu tiempo. Pero si decides que trabajar juntos es lo correcto, estaré aquí.
Con eso, Blake se alejó, dejándome con un torbellino de emociones y una elección complicada que hacer. La idea de confiar en él no era fácil, pero la soledad en esta situación empezaba a parecer demasiado abrumadora para enfrentarla sola.
—¿Que propones? —quise saber.
Blake se giró sonriendo victorioso.
—Es obvio que no estamos contentos con que nuestros padres estén juntos. ¿Que te parece si hacemos que eso cambien? Fingir que estamos saliendo... eso no les gustará para nada.
—¿Saliendo? ¿Tu y yo? ¿Hacernos novios?
—Novios falsos.
—Estas loco.
