Capítulo 4 Mentiras
FLOR:
—¿Novios falsos? Estas demente.
Blake se encogió de hombros. Ser novia falsa de Blake no me sonaba tan mala idea y si eso haría que volviera a mi antiguo hogar pues lo prefería. Pero antes quisiera molestar a Blake un poco.
—No puedo creerlo —me reí.
—¿Que cosa?
—Te enamoraste de mi y por eso utilizas estas excusas para estar cerca.
Blake apretó la mandíbula y me miró con esos ojos fríos.
—Jamás me fijaría en alguien como tú.
Auch, eso me dolió.
—Está bien, acepto tu absurda propuesta —dije con resignación, manteniendo la compostura a pesar de la punzada de orgullo herido.
Blake alzó una ceja con cierto triunfo en su mirada. "Perfecto. Solo necesitaremos fingir estar juntos en algunas ocasiones, nada complicado."
Traté de ocultar mi descontento. "¿Alguna razón en especial por la que necesitas esto?" pregunté con curiosidad fingida.
"No es asunto tuyo, Flor. Solo necesito esta farsa por un tiempo."
Asentí, aún con dudas flotando en mi mente. ¿Qué juego estaba jugando realmente? Aun así, acepté; por el bien de mi antiguo hogar, estaba dispuesta a soportar lo que sea.
Yo crucé los brazos, pensativa, antes de hablar. "Si vamos a hacer esto, hay reglas que debemos establecer."
Blake frunció el ceño pero asintió, dispuesto a escuchar lo que yo tenía en mente.
"Primero," comencé, "nada de mostrar muestras públicas de afecto exageradas. Esto debe parecer real, pero no exagerado."
"De acuerdo", murmuró Blake, tomando nota mental de mi petición.
"Segundo, nuestra vida personal es intocable. Nada de entrometerse en la vida del otro más allá de lo que sea necesario para mantener esta farsa."
Blake asintió con seriedad. "Lo entiendo, límites claros en cuanto a la privacidad."
"Y tercero," agregué, mirándolo directamente a los ojos, "esto tiene un límite de tiempo. No pienso ser tu novia falsa para siempre. Solo lo suficiente para ayudarte, luego todo vuelve a la normalidad."
Hubo una pausa tensa antes de que Blake finalmente asintiera, aceptando mis condiciones. "Entendido. Tiene que ser temporal."
Con esas reglas establecidas, Blake y yo nos preparamos para un noviazgo falso con límites claros, aunque ninguno de los dos estaba seguro de lo que el destino les depararía.
•
Flor se recostó en su cama, con la mente llena de dudas y reflexiones. La propuesta de Blake de ser su novia falsa aún resonaba en su cabeza. ¿Cómo podrían hacer que todos creyeran en esa farsa?
Entre sus pensamientos, las palabras de Blake resonaban: "Solo necesitamos hacer algunas apariciones juntos, mantener una fachada creíble". Pero para Flor, esto parecía mucho más complicado de lo que él sugería.
Intentando despejar su mente, Flor sacó su teléfono y comenzó a buscar ideas en internet. Encontró historias de otros casos similares, consejos sobre cómo actuar frente a la gente y cómo manejar un noviazgo falso sin que pareciera forzado.
Mientras leía, una idea empezó a formarse en su mente. Quizás si planificaban encuentros en lugares específicos, compartían fotos estratégicas en redes sociales y coordinaban sus historias sobre cómo se conocieron, podrían hacerlo creíble.
Con una mezcla de determinación y ansiedad, Flor se sumergió en la planificación de este engaño que, aunque necesario, le resultaba incómodo. Aún así, sabía que si quería recuperar lo que había perdido, esto era lo que debía hacer.
•
FLOR:
Mi mamá irrumpió en mi habitación con una sonrisa demasiado alegre para mi gusto.
—¿Qué pasa, mamá? —pregunté, intentando ocultar mi preocupación.
—Quiero que te pruebes uno de estos vestidos increíbles. Hoy iremos a una cena con el resto de la familia de Harry.
Mis ojos se abrieron de par en par. No era algo que quisiera enfrentar.
—Mamá... ¿hay alguna manera de quedarme? No quiero ir —expresé con la esperanza de que entendiera mi negativa.
—Tienes que estar ahí. Te presentarán como hija de Harry y...
—¡Mamá! Harry no es mi padre —interrumpí, tratando de contener mi frustración y preocupación crecientes.
Sentía que mi mundo se desmoronaba cada vez más. Aquella cena con la familia de Harry solo agudizaba la presión por mantener apariencias, algo que ahora se volvía aún más complicado con la propuesta absurda de Blake sobre un noviazgo falso. Me encontré perdida en mis pensamientos, preguntándome cómo haríamos para que esto pareciera creíble ante los ojos de todos. La incertidumbre y la sensación de estar atrapada me abrumaban.
Me escurrí hasta mi habitación y me senté en el borde de la cama, observando el vestido que mi madre había dejado sobre la silla. Las lágrimas amenazaban con emerger, pero me obligué a mantener la compostura.
Aquella cena familiar era solo una parte de la presión. Blake y su propuesta no dejaban de rondar en mi mente. ¿Cómo podríamos lograr que esto funcionara? ¿Podríamos, de alguna manera, fingir un noviazgo de manera convincente?
Me levanté, decidida a al menos intentar planificar algo. Saqué mi teléfono y comencé a buscar estrategias para mantener un noviazgo falso creíble. Encontré sugerencias de apariciones en lugares estratégicos, fotos en redes sociales y cómo coordinar historias sobre cómo nos conocimos.
Mis manos temblaban mientras tecleaba, pero cada consejo encontrado me brindaba una pizca de esperanza. Si pudiéramos organizar estos encuentros, compartir imágenes y narrar una historia convincente, tal vez podríamos lograrlo.
A pesar de la inseguridad y el desasosiego, decidí que al menos lo intentaría. Respiré profundamente y me sumergí en la planificación de una farsa que, aunque necesaria, resultaba dolorosa.
Mis dedos pasaban por las sugerencias encontradas en la pantalla de mi teléfono. Marcaba mentalmente los puntos clave: encuentros en lugares específicos, fotos estratégicas, historias coherentes sobre nuestra "relación".
Sin embargo, una voz interior insistente cuestionaba la viabilidad de todo esto. ¿Podría actuar lo suficientemente bien para hacerlo creíble? ¿Podría soportar esta farsa sin que me consumiera por dentro?
Miré al vestido sobre la silla. La cena con la familia de Harry era solo una de las muchas situaciones complicadas que se avecinaban. El pensamiento de presentarme como la hija de Harry me resultaba abrumador. ¿Cómo podríamos sostener esta mentira?
Entonces, recordé la sensación de desplome cuando le dije a mi madre sobre Harry. La presión de mantener una vida que ya no era mía pesaba sobre mis hombros.
Decidí que, por ahora, me sumergiría en la planificación, en buscar formas de hacer que esta farsa sea lo más convincente posible. Luego vería cómo enfrentar el resto. Pero, en el fondo, la duda y la incertidumbre persistían, amenazando con socavar cada paso que planeaba dar.
Con el vestido ajustado y el cabello cuidadosamente peinado, bajé las escaleras hacia la sala donde mi mamá y Harry me esperaban. Intenté mantener la compostura, aunque por dentro me sentía inquieta por la situación que se avecinaba.
Mi madre, radiante, se giró al verme. "¡Oh, querida, luces hermosa!", expresó con entusiasmo mientras Harry asentía con una sonrisa amable.
"Gracias", respondí, luchando por ocultar mi incomodidad detrás de una sonrisa forzada.
Harry se acercó y me dio un abrazo afectuoso. "Estoy emocionado de que nos acompañes esta noche, Flor. Será grandioso que conozcas al resto de la familia."
Asentí, tratando de reprimir mis nervios. Por más incómoda que me sintiera con la situación, sabía que debía mantener las apariencias por el bien de mi madre.
Juntos, nos dirigimos hacia el lugar donde se llevaría a cabo la cena familiar, y aunque por fuera intentaba proyectar confianza, por dentro mi mente divagaba, preocupada por lo que podría deparar la noche y cómo manejaría la farsa del noviazgo falso con Blake.
•
El ambiente del lujoso yate para la cena familiar era deslumbrante, pero para mí, era como estar en un mundo completamente distinto. La gente elegante y refinada me rodeaba, y aunque traté de ocultar mis nervios, me sentía completamente fuera de lugar.
Observé el ostentoso yate, maravillándome con cada detalle. Pero entre la multitud distinguida, algo llamó mi atención: el auto de Blake estacionado en el muelle. Una oleada de nervios me invadió al verlo allí.
Pensé en la propuesta absurda que me había hecho y en cómo este entorno sofisticado parecía aún más ajeno a esa idea. ¿Cómo podríamos fingir un noviazgo en un lugar como este? La mera idea me resultaba desconcertante.
Mis manos se aferraron ligeramente al vestido mientras buscaba a mi madre entre la multitud, buscando apoyo en medio de este ambiente que me resultaba tan intimidante. Estaba nerviosa, pero sabía que debía encontrar una manera de mantener la compostura.
La atmósfera en el yate era exquisita, pero bastante incómoda para mí. Mi madre y Harry se movían con gracia entre los invitados, presentándolos con entusiasmo, aunque yo me sentía fuera de lugar.
Pronto, llegó el momento en que me presentaron a personas que desconocía. Intenté mantener una sonrisa a pesar de sentirme un tanto abrumada por la situación. Sin embargo, mi atención se desvió cuando noté a Blake a pocos metros de distancia, acompañado de una chica. Nuestros ojos se encontraron y su mirada, llena de un aire de triunfo, me tomó por sorpresa.
Su sonrisa parecía transmitir algún tipo de mensaje, pero no estaba segura de qué significaba. Sentí un nudo en el estómago, preguntándome qué estaba tramando él y por qué esa expresión victoriosa al verme. Traté de mantener la compostura, aunque por dentro me sentía nerviosa e intrigada por sus acciones y su presencia en este contexto.
—Hola a todos —dijo Harry—está hermosa cena es para presentarles a mi esposa Amanda y a su hija Florence Cartier... que a partir de ahora serán Benson.
Los aplausos no tardaron y sentía que todos me miraban.
El anuncio repentino de Harry me dejó boquiabierta. Sentí que el tiempo se detuvo un momento, mientras sus palabras resonaban en mi cabeza. "Bienvenidas a la familia"
La sorpresa me paralizó por un instante, pero los aplausos y las miradas que se centraron en mí rápidamente me sacaron de mi aturdimiento. Traté de sonreír, aunque por dentro estaba desconcertada por el giro inesperado de los acontecimientos.
Las felicitaciones y los gestos de apoyo se mezclaban con las miradas curiosas de los presentes. Sentía que todos los ojos estaban sobre mí, tratando de asimilar esta revelación repentina sobre mi identidad. Intenté mantener la calma, pero por dentro, la confusión y el impacto de lo ocurrido se agolpaban en mi mente, dejándome sin palabras.
El ambiente al sentarme para cenar se volvió aún más tenso al darme cuenta de que Blake seguía presente, acompañado de esa misma chica. A pesar de estar en compañía de otras personas, su mirada insistente hacia mí no pasó desapercibida.
Traté de mantener la compostura mientras participaba en la cena, intentando distraerme con la conversación y los platos exquisitos que se servían. Sin embargo, la presencia de Blake seguía rondando en mi mente, dejándome inquieta y preguntándome por qué estaba tan interesado en seguir observándome.
Intenté ignorar su mirada y concentrarme en las interacciones con el resto de los invitados. A pesar de mi esfuerzo por parecer tranquila y disfrutar de la velada, la incomodidad persistía, alimentada por la presencia constante de Blake a mi alrededor.
Me alejé de la mesa, sintiendo cada paso en el yate y tratando de mantener la compostura a pesar del malestar que se apoderaba de mí. Los nervios, combinados con el vaivén del barco, hacían que cada movimiento fuese un desafío.
—Voy al baño —le dije a mi madre, buscando una excusa para alejarme un momento. Necesitaba un espacio tranquilo y un respiro de esta situación que me abrumaba.
Caminé con cuidado por el yate, tratando de mantener el equilibrio en medio del movimiento constante. Una vez dentro del baño, cerré la puerta tras de mí y me apoyé en el lavabo, intentando recuperar la compostura.
El suave balanceo del barco solo intensificaba mi malestar, así que me enfoqué en respirar profundamente, tratando de calmar los nervios que me hacían sentirme fuera de lugar en este entorno. El pensamiento de regresar a la mesa y enfrentar nuevamente la situación no era particularmente reconfortante, pero sabía que no podía esconderme en el baño para siempre.
Regresé a la mesa después de unos minutos en el baño, esperando sentirme un poco más centrada. Sin embargo, la sensación de desajuste persistía. Me esforcé por sonreír mientras retomaba mi asiento, pero mi mente seguía abrumada por la incomodidad.
Intenté involucrarme en la conversación, pero al no conocer a nadie y con los nervios aún presentes, resultaba complicado. Las risas y los murmullos a mi alrededor se mezclaban en una especie de neblina sonora que apenas alcanzaba a escuchar.
El movimiento continuo del yate no ayudaba en absoluto. Las náuseas volvían, y esta vez eran más fuertes. Decidí hablar con mi madre.
—Creo que necesito un poco de aire fresco, mamá. Me siento mal —le dije en voz baja, esperando que comprendiera mi necesidad de alejarme un momento.
Con un gesto comprensivo, mi madre asintió y me ofreció acompañarme. Nos dirigimos hacia la cubierta exterior, buscando algo de tranquilidad y aire que, esperaba, aliviaría tanto mi malestar físico como mi ansiedad.
La voz de Blake me tomó por sorpresa mientras estaba en cubierta, tratando de calmar mis nervios y el malestar físico. Su tono burlesco y su presencia repentina hicieron que mi incomodidad aumentara.
—¿Qué te pasa, hermanita? —dijo, con un tono burlón que no ayudaba en absoluto a mi estado de ánimo.
—¿Qué quieres, Blake? —pregunté, intentando mantener la compostura aunque su presencia me hacía sentir aún más incómoda.
—No se te olvide que tenemos un trato, y este sería el momento perfecto para anunciarlo —dijo con seguridad.
—¿Estás loco? —respondí, tomando su brazo y mirándolo con una mezcla de sorpresa y amenaza—. Es muy pronto, pensé que iríamos despacio.
—No, entre más lento vayamos, más tiempo tardaremos en salir de esta situación. ¿Acaso quieres soportarme por más tiempo? —su tono desafiante dejó claro que estaba decidido a seguir adelante sin considerar mis preocupaciones.
Me quedé sin palabras, incapaz de formular una respuesta mientras procesaba la situación. Las emociones encontradas se agolpaban en mi interior, sintiéndome atrapada entre la presión de esta farsa y la incomodidad que generaba la actitud de Blake.
—¿Que vas a hacer?
—Anunciar nuestro noviazgo Justo ahora.
—Ya que estamos en un momento tan lindo y tan familiar —empieza Blake—Es momento de anunciar algo importante también. —Tengo novia. Así es. Por fin.
Blake estaba a punto de cometer un error pero no me echaría para atrás justo ahora.
—Papá, señora Amanda. No se como pasó pero creo que fue amor a primera vista. Espero que nos sepan entender y sepan aceptarnos.
—¿Quien es la afortunada? —pregunta el señor Benson con una sonrisa.
—Está Justo aquí. —Blake me mira—Ella es Florence Cartier.
El anuncio dejó a todos sorprendidos, en especial a mi madre. La situación era inesperada y me encontraba asombrada por las palabras que salían de la boca de Blake. Sentí un nudo en el estómago, una mezcla de incredulidad y ansiedad al ser involucrada de esa manera. Mi madre, sorprendida, no sabía qué decir.
Intenté mantener la calma a pesar de la sorpresa y la incomodidad. La mirada de todos hacia mí me hizo sentir como si estuviera en el centro de un torbellino de emociones.
Traté de mantener la compostura y dirigí una mirada interrogante a Blake, buscando entender qué estaba tramando con esta repentosa declaración. Mis pensamientos se agolpaban, preguntándome cómo manejar esta situación y cómo deshacer este embrollo sin lastimar a mi madre ni a los demás presentes.
Mama se puso de pie y salió del yate.
—¿Que estás diciendo, Blake? —el señor Benson se pone de pie.
—Que Flor es mi novia. ¿Hay algo malo en eso?
Ahora caigo en cuenta que Blake solo quiere molestar a su padre.
El señor Benson se levantó, visiblemente molesto, seguido por el resto de los invitados. El ambiente tenso se podía sentir en el aire mientras abandonaban el yate. Sus rostros reflejaban desconcierto y preocupación por la situación inesperada.
Con el sonido de los pasos de los invitados alejándose, el espacio quedó reducido a Blake y a mí. Una sensación extraña de incertidumbre y tensión llenó el lugar, interrumpida solo por el suave balanceo del yate.
—Blake, ¿qué estás haciendo? —pregunté, buscando entender su motivo detrás de todo esto.
Él se volvió hacia mí con una expresión que oscilaba entre la diversión y la seriedad. Se acercó, su mirada aún llena de una determinación misteriosa.
—Solo quería ver la reacción de papá, eso es todo —dijo con calma, como si todo fuera parte de un juego para él.
Me quedé perpleja, sin saber si creer sus palabras o si había algo más detrás de todo esto. La confusión se mezclaba con un sentimiento de exasperación hacia su actitud inmadura.
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La búsqueda de Flor por su madre la llevó a recorrer los distintos rincones del yate, pero a pesar de su esfuerzo, no lograba dar con ella. La inquietud y la incertidumbre crecían a medida que buscaba en cada rincón, preguntando a los presentes si habían visto a su madre.
El ambiente del yate, antes animado por la presencia de invitados y la atmósfera festiva, ahora se tornaba más desolado a medida que la noche avanzaba. El movimiento del barco y los sonidos del mar parecían resonar más fuerte en medio de la preocupación de Flor.
Cada pasillo y cada área del yate fueron explorados minuciosamente, pero la ausencia de su madre persistía, aumentando su ansiedad. ¿Dónde podía estar? Las preguntas sin respuesta se acumulaban en su mente, incrementando su angustia por la situación.
El sentimiento de culpa comenzaba a inundar los pensamientos de Flor mientras seguía buscando a su madre sin éxito. Los recuerdos de la situación tensa en la que se vio envuelta por las acciones de Blake se agolpaban en su mente, generando un remolino de emociones encontradas.
Aunque la culpa se apoderaba de ella, comprendía que era tarde para deshacer lo sucedido. El arrepentimiento comenzaba a tomar forma, pero el tiempo transcurrido y la ausencia de su madre la hacían sentir aún más impotente y angustiada.
El remordimiento por no haber actuado de manera diferente en el momento crítico llenaba su corazón de pesar. Sin embargo, en medio de la preocupación, Flor estaba decidida a encontrar a su madre y enmendar, en la medida de lo posible, lo que había sucedido.
