Capítulo 24 La luz que ya no perdona

La mañana no llegó con suavidad.

Llegó como una sentencia.

Misty abrió los ojos envuelta en un frío que ya no le resultaba ajeno. El cuerpo de Connor estaba detrás del suyo, un brazo rodeándole la cintura, la respiración lenta y profunda rozándole la nuca. Durante un instante se permitió no movers...

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