CAPÍTULO 134 (Segunda generación)

Nadia y Peyton regresaron a casa a las diez de la noche. La mansión estaba casi vacía, con un puñado de guardias patrullando el área. Nadia bostezó y cerró de un portazo la puerta de la habitación de Peyton.

—Joder, estoy agotada. Apuesto a que me dormiré en cuanto mi cabeza toque la almohada —dijo...

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