Capítulo 39 La herida invisible

Mikail

Lyra se veía tan frágil que me daban ganas de sentarme a su lado y no moverme nunca más. Pero sabía que cualquier palabra mal dicha rompería lo poco que aún sostenía entre nosotros.

Suspiré y me pasé una mano por el cabello.

—Estás muy sensible, Lyra. Será mejor que descanses. Ya ha...

Inicia sesión y continúa leyendo