Capítulo 58 Latidos de temor y esperanza

Mikail

Corría como un maldito poseído.

¿Cómo demonios había logrado ese bastardo pasar por mis guardias de frontera sin que nadie lo viera? ¿Cómo había logrado llevarse a Lyra justo delante de nuestras narices?

Mi respiración era pesada, los latidos de mi corazón tronaban en mis oídos, imp...

Inicia sesión y continúa leyendo