Capítulo 37 Mi pecado

—Alexandre—llené su rostro de besos, amaba decir su nombre, era como música para mis oídos—. No hiciste nada malo, amor.—Te lo voy a demostrar, —me levanté y me deshice del vestido, para ofrecerle mi calor.

—Tiff, nena—su voz fue un susurro roto contra mi cuello mientras sus manos, aún temblorosas ...

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