Capítulo 40 Nuestra oscuridad

—No debiste hablar con esa mocosa—Alexandre me estaba esperando a la salida de la habitación de Isabel.

—Es demasiado soberbia, amor—le abracé y lo miré a los ojos—; aunque no la culpo por enamorarse de mi chico—, sonreí—. Eres increíblemente irresistible—lo besé.

—Te quiero Tiff, eres mi vida ent...

Inicia sesión y continúa leyendo