Capítulo 38 Primera vez que ceden al deseo (odio-pasión)

La marcha río abajo se había convertido en un calvario silencioso de barro, sombras y respiraciones cortadas. La tormenta comenzó a amainar, transformándose en una llovizna persistente y fina que convertía cada piedra del sendero en una trampa deslizante. Carmen caminaba unos metros al frente, guián...

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