Capítulo trescientos cuarenta y siete

Desde la perspectiva de Regina

Todo tenía que ser perfecto.

La primera vez que me casé, fue un asunto apresurado—Dagen me había marcado como su Luna y dejó muy claro que no tenía interés en el matrimonio. La única razón por la que se molestó en hacer la ceremonia fue porque el Consejo de Ancianos ...

Inicia sesión y continúa leyendo