capitulo 2

Camino y me pongo en frente de mi padre, lo miró a los ojos fríamente y me limpio las lágrimas.

—Todo lo que uno hace tiene consecuencias me lo enseñaste, que no se te olvide nunca porque a mí no se me va a olvidar... —digo firme —hoy estoy pagando un error... lamento haberte ocasionado problemas. —Me mira y yo miro mi casa, voy a dejarlo todo una vez más sin querer hacerlo. Camino hacia donde Grosbfiab —nos podemos ir —digo sería.

—Un momento muñeca —me dice y es tan intimidante, me sonríe de lado, lo miró sería y se acerca a mi padre.

—Fue un placer hacer negocios con usted —le sonríe y mi padre sólo lo mira a él, no a mí, tenía la esperanza que cambiará de opinión pero no fue así.

—Estamos a mano —dice mi padre mientras lo mira a los ojos —si le haces daño… —se miran y salen de la habitación para hablar a solas.

Mi casa, mi hermano, dejo una vez más a mi familia, y a mi padre le vale mierda.

Uno de los hombres de seguridad de Grosbfiab me abre la puerta del auto, entro y entra él  también. Miró por la ventana.

—Debes estar feliz conmigo. Vas a estar bien —me dice y lo miró sería, veo que me mira y ve mi mejilla que me está matando de dolor. Pero eso no me va a matar, sino más bien la decepción.

—No me digas que quieres una igual —digo molesta, ya me harte de su mirada, me mira y se ríe.

— ¿Qué humor? Cambia esa cara muñeca -—dice roncamente y hace que me  tense. Lo miro de reojo y se ve feliz ¿Qué le pasa? Trata de acariciar mi mejilla y me alejo. Me toma fuerte del brazo —deja de ser malcriada. ¡Me sacan de quicio tus modales! —dice serio. Y se acerca más y yo me alejo —más te vale que te vayas acostumbrando porque vamos a estar mucho más que cerca. —me quedó quieta y me acaricia la mejilla.

— ¿No vas a llorar...ni a quejarte?  —pregunta con algo de burla.

Alza una ceja retándome con la mirada.

Solo me mira fijamente. Sin apartar la mirada de mí y eso me incomoda.

Decido ignorar su mirada, solo miro por la ventana.

— ¿Por… Porque mi padre me mandó con un loco desquiciado que apenas conozco? —Cuestiono y escucho un gruñido. — ¿Por qué me humille ante él?  ¿Por qué me golpeó? ¿Por qué deje mi casa? —hablo con seriedad y con amargura, miro por la ventana hacia  la carretera para no quebrarme ante él— ¿De qué me serviría llorar? —Lo miro amargamente — Si lo hago parecería María Magdalena, no me gusta el teatro y quejarme de la vida. Simplemente no es mi estilo. Sólo tengo que asumir las consecuencias —dirijo una vez más mi mirada a la ventana del auto, me  giro y lo miro fijamente. —Soy una Somerlanders,  enfrento lo que venga. —Digo con mucha seguridad, aunque por dentro estoy aterrada... sus ojos son tan penetrantes —Y llorar es un lujo que solo se da para las personas que se aman y te aman, como la familia. —Lo dejo de mirar y doy por terminada la conversación.

—Por eso me gustas tanto. —Afirma. Lo escucho suspirar, mientras aparta mi cabello de mi mejilla —Eres fuerte igual que yo. Lo que no nos mata nos fortalece. —Susurra en mi oído y yo solo me quedo paralizada ante su cercanía.

— ¿Por qué hiciste esto? ¿Te quieres acostar conmigo? —pregunto sin rodeo, de una vez. Se ve sorprendido pero sonríe coqueto.

—Tan directa. —Habla con ironía mientras se ríe y yo lo miro sería. —Dos preguntas muy importantes pero ahora no te las voy a responder. Me guiña el ojo y mira su celular.

En todo el viaje solo miro por la ventana.

—El gran amor de mi vida me engaño, solo quería llegar a mi padre, tenerme a mí para presionarlo a él y atraparlo, nunca te lo voy a perdonar Aron. Te metiste en mi vida, en la vida de mi familia, me mentiste solo por tener a mi padre y meterlo en la cárcel… Ahora estoy condenada aún hombre que no amo y que no sé qué tiene en la cabeza… Te odio Aron.

Cierro mis ojos y me duermo, no sé cuántas horas llevamos viajando…

—Muñeca —me llaman y abro los ojos, me encuentro con los ojos de Brayiam que me atrapan —ya llegamos dice él y me reincorporo.

Me bajo del auto y miro, es una mansión grande y linda, me imagino una de sus tantas casas de seguridad. Veo hombres armados por todos lados.

Me hace recordar mi casa.

—Entremos, nos están esperando —Habla con seriedad. Camino con el hacia adentro, es muy hermosa la casa, pero no esperaba menos, no soy nada sencilla respecto a la comodidad.

Veo a hombres armados como esperando por nosotros y también a señoras del servicio.

—Bienvenido señor —le dicen a Brayiam y otros le dan la mano, yo solamente asiento ante las miradas.

—Señor —le dice un hombre armado, me imaginó que él manda al resto.

—Los convoque a todos porque quiero presentarles a la señora de la casa ¡Mi mujer! —Me señala, yo lo miró seria ¿De qué habla? —Espero que la traten como si fuera ¡YO! —Los mira serio y frío —y si no ya saben —habla con una mirada amenazante que da miedo y  toma mi mano delicadamente.

— ¡Si señor! —Dicen todos y yo los miro.

—Bienvenida señora Grosbfiab —yo asiento.

—Solo díganme —no término de hablar porque no me deja y aprieta mi mano.

—Señora Grosbfiab. —Interrumpe y dice serio —se pueden retirar. —Le dice a los hombres y yo miro fríamente.

Los veo irse y quedamos los dos solos en la sala, él me mira con esos ojos penetrantes. ¿Que se supone que diga? ¿O haga? ¿Qué espera?

— ¿Quieres comer? —pregunta acercándose a mí y niego. Lo único que quiero es que este lejos, pienso.

No me inspira confianza.

—Quiero descansar —hablo mirando las escaleras, Brayiam me resulta intimidante y extraño. No creo que sea buena persona. No lo quiero cerca de mí. No parece feliz con mi respuesta.

— ¡Marcia! —grita. Llega una señora de edad mayor —Lleva a la señora a la habitación. —Dice y la señora le sonríe y me sonríe a mí.

Subimos las escaleras, me abre la puerta y entro.

—Aquí tiene todo, el señor mando a preparar todo desde hace dos días para que estuviera cómoda, se ve que la quiere mucho —yo asiento no muy convencida.

—Muchas gracias. —Me siento en la cama y miro por la ventana ¿En qué me metí? ¿Y si me escapo? ¿Mi padre no me perdonara? Claro que no.

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