capitulo 3

Me levanto de la cama y miro el closet, hay mucha ropa de marca y muy vulgar, No es mi gusto pero está bien, me da lo mismo. Miro los pijamas, son muy provocativas, es como no usar nada. Miró la ropa interior, linda. ¿Por qué tanta ropa? Tomo un pijama negra y ropa interior negra y voy al baño.

Me miro en el espejo y veo mi mejilla, esta roja aún y algo hinchada, la toco y duele.

Me doy un baño y me pongo el mini pijama y siento que abren la puerta y salgo para ver quién es.

Es Brayiam.

Me siento tan incómoda ante él y ante su mirada.

—Te traje esto —veo su mano y tiene una pastilla y un vaso de agua.

—Gracias. Pero soy… —no me deja ni terminar la oración.

—Se a que eres alérgica. —me mira serio, como si quisiera guardar la imagen para siempre. Pero esa mirada me incomoda.

Yo me siento en la cama.

¿Por qué él es tan alto?

Debe medir 1,99 de altura, tanto músculo. Realmente todo de él es intimidante. Se sienta a mi lado

—Ten  —me tiende el vaso y la pastilla.

—Gracias —susurro, me parece muy intimidante.

¿Por qué me mira?

Tomo la pastilla, sin querer roso su mano y siento electricidad.

Miro el vaso con agua.

—Muestra a ver. —Lo miro confundida y me tenso al pensar sus palabras. Lo miro seria. —La cara —Habla con burla, lo miro confundida, solo sonríe de medio lado. Le muestro mi mejilla. — ¿Te duele? —pregunta tocando. Me duele pero no lo diré, así que niego segura —Te duele —afirma.

Acaricia mi mejilla y toca mi labio con extrema delicadeza, como si fuera de cristal.

—Estoy cansada. —susurro levantándome de la cama y tomo asiento en un tocador para peinarme el cabello.

Veo a Brayiam a través del espejo sentado aún en la cama. Mirándome fijamente. Como si fuera un radar.

Realmente me intimida.

— ¿Dónde voy a dormir? ¿Y dónde vas a dormir tú? —pregunto cortante mirándome en el espejo y dejando mi cabello perfecto, porque me obsesiona verme bien.

—Aquí responde, en mí mismo tono.

—Me sorprendo y lo miro nerviosa por el espejo.

—Michel, yo te voy a dar tiempo —habla no muy convencido de sus palabras.

Me levanto del espejo dispuesta a enfrentarlo, y de la nada entra un hombre sin tocar, lo miro mal por su atrevimiento y falta de prudencia y respeto.

Al ver que Brayiam no dice nada lo miro. Y el muy descarado me mira y me graba con la mirada.

— ¡Plancha, deja de mirar a mi mujer! —Habla amenazante.

Se levanta de la cama y se pone delante de él.

El hombre mira temeroso cuando ve la mirada asesina que le lanza Brayiam.

—Disculpe señor. —Grosbfiab lo mira mal y me mira a mí, y lo vuelve a mirar a él y lo miro también.

— ¿Qué quieres? —Pregunta serio y seco.

Me mira a mí, como diciendo ¿¡Que mierda haces aquí!?

—Señor ya llegó el cargamento estamos esperando sus órdenes. —Habla con miedo y Brayiam lo mira fulminante, cuando mira así me da miedo. Siento la mirada de Brayiam como diciendo vete,  antes de que me lo diga yo me giro, voy al tocador y escucho mientras cepillo mi cabello. Entra otro hombre, ¡Hay dios, esto si no lo voy a aguantar!

—Brayiam. —Lo llamo y lo miro a los ojos seriamente e incómoda por la mirada del nuevo idiota  — ¿Te puedo pedir algo? —Pregunto. El me mira fijamente y asiente. Miro a ese hombre que me mira, Brayiam se gira y mira al que me está mirando.

— ¿Se les perdió algo? —Pregunta molesto y lo encara. Sus hombres niegan. —Plancha, Tenedor, esperaran afuera de hoy en adelante. —Salen molestos de la habitación. —Claro muñeca, pídeme lo que quieras. —Me acaricia la mejilla, quiero que se aleje pero no soy capaz de hacerlo. Está al frente mío y es tan alto, yo mido 1,73 y el 1,99. Me siento y me veo tan pequeña e insignificante ante él, realmente intimida y más siendo tan musculoso. Toma mi rostro con delicadeza y busca mi mirada.

—Es que yo soy nadie para pedir algo. —Susurro apenada, alza mi mentón, me mira y sus ojos penetrantes me envuelven. Es guapo muy guapo, pero no para mí.

—Eres la señora de esta casa. —Habla seguro —Que quede claro. —Afirma, yo lo miro y le sonrío —Dime muñeca. —Son las primeras palabras tiernas que escucho salir de su boca.

—Será que le puedes pedir a esos tipos que antes de entrar toquen o que simplemente no entren, no sé. —Digo apenada mirando a la puerta —O esperen afuera a que tú salgas. No me siento cómoda ante sus miradas y no me gustó cuando ese señor entró y yo estaba en estas fachas y me vio de esa manera. —Me analiza con la mirada y yo lo miro a los ojos y él también me mira a mí. —Yo sé que es tu casa, tus reglas y todo, pero no me gustan esas cosas —acaricia mi cara y mi mira con esos ojos tan penetrantes, se me acerca y no me muevo. Quedo paralizada y siento su respiración. Me va a dar un beso, lo sé, por como mira mis labios con deseo. Pero no quiero, y eso refleja mi mirada de miedo. Él lo ve y besa mi frente, se le nota que le costó mucho hacerlo.—No te preocupes. —Susurra roncamente y yo asiento.

—Gracias por todo. —Susurro, lo miro a los ojos fijamente, en ellos noto deseó y eso no me gusta.

— ¿Qué tal si me esperas y hablamos un momento? —Susurra en mi oído, Su nariz se entierra en mi cabello y respira profundo, me siento tan incómoda, se pone derecho y me mira y yo a él. Veo excitación en su mirada. —me esperarás —Me ordena. Lo miro y asiento no muy convencida.

Lo veo salir por la puerta y estoy confundida ¿Qué quiere? Cada momento me saca más de nota. Yo no lo voy a esperar ¿Qué tal que quiera sexo conmigo? ¡De que quiere, quiere! Pero no ahora, me acuesto de lado en la cama, quiero dormir.


— ¿Qué mierda fue eso de allá arriba? —Lo agarro de la camisa y le pego, sangra un poco. —Más te vale que no la vuelvas ni a mirar, porque te mato, le doy otro golpe.

Señor yo. —lo miro enojado —Si usted nunca… —dice con miedo.

—Con ella es diferente, ella no es igual a las otras zorras. Y ya lo sabes te mato. —Cojo un arma y le apuntó en la cabeza.

—Señor, le juró que no va a volver a pasar. —suplica como un maldito.

—Alemán ¡Ya!. —Miro al perro que me mira tranquilo. —No lo va a volver a hacer ¿Cierto? —El muy maldito asiente.

—La próxima no te aviso. —bajo el arma y me siento hablar con el perro de negocios y nos tomamos unos tragos de whisky.

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