CAPÍTULO 116

SELENE

Él extendió su mano.

La palma abierta, firme, como si fuera lo más natural del mundo.

—Entonces... ¿desayunarás conmigo?

Su voz era más baja ahora, casi cuidadosa, como si tuviera miedo de que le mordiera los dedos.

Miré la mano.

Luego su rostro.

Trataba de parecer calmado, pero po...

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