CAPÍTULO 125

SELENE

—No te detengas— susurré, mi voz temblando como una hoja en una tormenta, apenas audible sobre el chapoteo del agua y mis propios jadeos entrecortados.

Por favor... no te detengas.

Las palabras resonaban en mi mente, un mantra desesperado nacido del torbellino caótico de miedo y nece...

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