CAPÍTULO 132

SELENE

—Joder. ¡Selene!

Su grito se quebró a mi espalda: crudo, desesperado, casi dolorido.

No miré atrás.

No podía.

Tres pasos. Cuatro. Mi mano ya estaba buscando la manija de la puerta—

—¡Maldita sea, detente!

Entonces todo… se volvió lento.

Una ola de magia fría me recorrió—afilada, e...

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