CAPÍTULO 42

SELENE

Estoy acostada allí, temblando, todavía sacudida por la última ola de sensación, pero el recuerdo de él es demasiado vívido.

El dolor, el fuego, los temblores recorriendo mi cuerpo—están vivos en mí, negándose a desvanecerse. Y entonces su voz se desliza en mi mente nuevamente, baja, su...

Inicia sesión y continúa leyendo