CAPÍTULO 56

SELENE

—Su Alteza...

No la vi al principio. La olí, y claro que lo hice. Ese perfume no era una fragancia; era un arma química. Demasiado dulce, demasiado pesado, como rosas falsas pudriéndose en un jarrón con agua estancada. Me golpeó la parte de atrás de la garganta y casi vomito.

Levanté l...

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