Juegos ocultos

—Hola Héctor. —cobré fuerzas para mantener la compostura.

Por dentro tenía una rabia tan fuerte, tan ardiente, que incluso pensé en esas películas donde el protagonista arroja a su enemigo de un lado a otro con la mente o cosas así. Como si hasta mi mente quisiera hacerlo pedazos.

—Siéntense donde...

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