Punto de partida

—¿Qué le hiciste a la chica? —interrogué a Clay con los ojos enrojecidos, cansada, exhausta.

El me miró como si estuviera loca. Luego, pareció comprender.

—Te refieres a la otra mesera. —arqueó una ceja. —Le di dinero suficiente como para que no hablara.

—Dime que no le has hecho ningún daño. —pr...

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