Capítulo 122 El peso de la falsa ternura

Phoebe mantuvo la cabeza baja, negándose a mirar a Martha. No se había molestado en ponerse zapatos. El dolor en su pecho hacía que respirar se sintiera como ahogarse.

—Puedes estar enojada todo lo que quieras, pero no castigues a tu propio cuerpo. Si tu condición empeora, serás tú quien sufra, no ...

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