Capítulo 36 Yo mismo les preparare la comida (Parte 2)

Y cuando lo hizo, su mano cerrándose alrededor de la suya no fue brusca… pero sí firme. Demasiado firme para fingir indiferencia.

Su pulgar rozó apenas la piel de su muñeca.

Un gesto mínimo.

Suficiente para alterarle la respiración.

—Por favor, quédate a comer conmigo.

No fue una orden.

No fue...

Inicia sesión y continúa leyendo