50

Capítulo 50

Gonzalo soltó lentamente la camisa de Vincenzo.

Vincenzo se limpió una pequeña herida en el labio.

—Tienes razón —murmuró Gonzalo, respirando profundamente—. Lo siento.

Vincenzo no respondió.

Solo me miró.

Después caminó hacia mí.

—Necesito que me digas la verdad.

—Vincenzo, por ...

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