52

Capítulo 52

Gonzalo me pidió hablar a solas. Nos alejamos hasta una pequeña cafetería vacía del segundo piso. Se sentó frente a mí. Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Eso me preocupó más que cualquier reclamo.

—Puedes decirme lo que piensas —murmuré.

Gonzalo juntó las manos.

—No sé si qui...

Inicia sesión y continúa leyendo