Capítulo 127 Capítulo 127

Se acercó con el corazón en la boca, empujó la puerta que estaba entreabierta y se quedó fría.

Allí estaba Manuel, arrodillado frente al escritorio de Nereo, hurgando en los cajones abiertos con una linterna pequeña y sosteniendo las carpetas confidenciales de los astilleros en las manos.

—¡¿Qué ...

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