Capítulo 1 Entre mis sueños.
Una brisa fría recorre mi rostro, camino sin miedo a pesar de que comienza a oscurecer.
La montaña parece darme la bienvenida, me siento a observar el mar que se encuentra al pie de ella y una sensación de paz me envuelve como si allí hubiese encontrado mi hogar.
De pronto unos pasos acercándose me alertan, no siento temor pero sí un poco de ansiedad, mis sentidos intentan identificar cada cambio a mi alrededor hasta que un hombre alto rubio se detiene cerca de mí, sus ojos de un azul intenso me miran fijamente haciéndome estremecer.
No es un hombre común, su vestimenta es antigua, botas de cuero y un abrigo de piel que lo hacen parecer salvaje, ¿Acaso se trata de un viaje en el tiempo?
Alerta me levanto de inmediato, no lo conozco pero él no deja de caminar hacia mi con determinación, en pocos segundos me toma por la cintura con posesión, intenté zafarme pero sus musculosos brazos me sujetan con fuerza pero sin hacerme daño.
—¿Intentabas escapar de mí cariño?—, toma mi cara entre sus manos, es hermoso e imponente sin duda, pero lo que me impacta es que siento que puedo confiar en él.
—Yo…—, me quedo sin palabras, su voz profunda ha hecho que mi cuerpo reaccione y es la primera vez que me ocurre algo así.
—Pues no lo permitiré, eres mía—, Y me besa apasionadamente mientras sus manos ahora recorren mi espalda estrechándome contra su pecho firme.
Me toma por los glúteos y me alza haciendo que nuestros cuerpos se rocen en su punto intimo, me resulta claro que me desea, pero lo que más me impacta es que le correspondo sin dudarlo, sin preguntas.
Recorre con sus labios húmedos desde el cuello hasta el borde del escote de mi blusa y comienza a caminar conmigo en brazos hacía una especie de cabaña, estoy a su merced pero eso me hace sentir completa y feliz así que me dejo llevar, estoy en una nube de lujuria, de mis labios escapa un gemido de placer.
—Susana…….., Susi cariño—, se escucha de pronto la voz de mi madre a lo lejos, pero ¿que hace mi mamá aquí?
—Ummm—, gruñi en protesta.
—Buenos días hija, tierra llamando a Susana—, mi madre animada, me hace cosquillas a un costado.
—Ya estoy despierta, ya, deja de hacerme cosquillas mamá…
“No puede ser, es un sueño y mi madre me ha llamado en la mejor parte”.
—Te quedaste dormida, ya es la hora de levantarse, me extrañó que no estuvieras en la cocina preparando el desayuno como siempre.
—Ay Dios, por si fuera poco hoy tengo mucho por hacer.
—Ya hice el desayuno y te lo empaque para que te lo comas en el camino así que solo debes asearte y vestirte.
Cinco minutos después salía de casa con la bendición de mi madre, cinco abrazos y unos diez besos como cada mañana, pero en mi mente no paraba de pensar en aquel hombre de mis sueños recurrentes.
En las ocasiones anteriores nunca le había visto el rostro ni nos habíamos besado, ¿acaso significaba algo?
Dos días después.
El teléfono celular vibraba insistente e hizo que tuviera que salir de una reunión de trabajo, —¿Qué ocurre tía?
—Debes venir de inmediato tu madre, se ha puesto muy mal y la he traído al hospital.
—¿Qué dice el médico?
—Se trata de un infarto.
Tomó con rapidez mis cosas, mientras recorro la distancia que me separa de mi madre solo una cosa tengo en mi mente, “por favor Dios permíteme llegar a tiempo y verla con vida”.
Llegó al hospital y me permiten verla por unos minutos, está conectada a muchos aparatos que monitorean su condición, solo puedo tomar su mano, ella está consciente y me susurra, “no te preocupes”, antes que me pidan salir para no alterarla.
Como si me encontrara en una película hago todo lo que se necesita en modo automático, logro solicitar un préstamo para cubrir todo lo que me piden incluyendo lo necesario para un cateterismo.
Aquí los hospitales públicos tienen tantos años desabastecidos que hasta las gasas que usarían para limpiar las heridas las requerían.
Con mis dos trabajos apenas cubre lo básico y he comenzado a llenarme de deudas por la condición de mi madre pero haré lo necesario para salvarla.
Después de horas incontables podré tener respuestas, —Doctor, ¿Cómo se encuentra mi madre?
—Está en recuperación, su condición es estable, las próximas horas estará en observación y luego podrá ir a casa, bajo un estricto cuidado, cualquier situación que se presente deberá traerla de inmediato.
—Pero por favor dígame, ¿cuál es el resultado del examen?
—Su madre necesita un bypass coronario, es una operación de corazón abierto de alto riesgo y que requiere muchos más materiales costosos.
“Tenía la esperanza que con el cateterismo fuera suficiente , ¿De donde voy a sacar el dinero para comprar lo necesario para la operación?, no puedo darme por vencida y ya”.
—Doctor, yo…
—No te preocupes, voy a indicarle el tratamiento necesario para que pueda estar estable mientras lo resuelves.
Esa noche la pasé sola en el hospital dándole vueltas a la mente ¿qué hacer en esta situación?, a la mañana siguiente fui a darme un baño y sonó mi teléfono mi celular.
—Hola, Susi, ¿Cómo va todo amiga?, ¿cómo sigue tu mamá?
—Mi mamá está estable, sobre lo demás en Venezuela, como siempre, todo es difícil.
—Ya te lo he dicho antes, ven a Noruega conmigo, tienes dominio del inglés y sé que en poco tiempo podrías aprender el idioma, además ya sacaste el pasaporte que es lo más difícil.
—Sabes que me costaría demasiado dejar a mi mamá y más en esta situación, siempre hemos luchado solas contra todo.
—Sería por un tiempo Susi, luego podrías traerla y darle mejor calidad de vida, además de enviarle dinero para poder cubrir sus gastos.
—No quiero molestarte, tú tienes tu vida…
—Somos hermanas, siempre me apoyaste en mis momentos difíciles, déjame hacerlo por ti esta vez.
—No quiero ser una carga.
—Ya encontré una solución pero hable con mi jefe y está dispuesto a contratarte como niñera.
—¿De qué hablas?
—Te ofrece un excelente sueldo y condiciones para que cuides de su hija, sin entrevistas ni proceso de selección pues yo soy tu garante.
—Pero ¿qué le contaste?, no quiero dar lastima, me gusta ganarme las cosas con mi esfuerzo.
—Solo sobre la crisis económica del país, nada de tu situación personal.
—Está bien pero debo pensarlo.
—De acuerdo, tal vez deberías hablar con tu tía para que te apoye, no puedes tardar demasiado para responder si no buscara otra opción.
—¿Cuanto tiempo tengo de limite?
—La niñera actual cumple su preaviso en 15 días y antes de ese término debes estar aquí.
—Entendido.
Una semana después.
Entró en un camerino espacioso, intento no observar nada de lo que ocurre alrededor como me lo advirtieron, no puedo evitar sentirme nerviosa, llevó el trago en la mano pero me tropiezo y caigo sobre un hombre que observa la escena frente a él con atención, derramandolo en su pantalón.
—No puede ser, es él, el hombre de mis sueños estoy segura, no puedo creerlo.
