Capítulo 49 Nora.

El segundero del monitor de signos vitales parecía sincronizarse con el tic tac de su propio cerebro, desgastado tras setenta y dos horas de guardia en la Unidad de Cuidados Intensivos. Como médico intensivista, el tiempo no se mide en días, sino en miligramos de epinefrina y saturaciones de oxígeno...

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