Capítulo 18 Un movimiento arriesgado.

Narra Humberto:

El sonido del tic-tac del antiguo reloj de péndulo en el comedor principal de la mansión Castellanos resonaba en mi cabeza como los martillazos de una sentencia de muerte. Tenía las manos apoyadas sobre la superficie de caoba pulida, con los nudillos blancos y la respiración agitada...

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