Capítulo 28 Una noche, una entrega, una promesa.

Narra Damián:

El tic-tac del reloj de mi despacho solía ser un recordatorio de que cada segundo estaba bajo mi absoluto control. Pero ese día, las manecillas parecían burlarse de mí en silencio.

Llevaba horas sentado frente al escritorio, con los informes financieros de la nueva división de inteli...

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