Capítulo 39 Un milagro.

Narra Valeria:

La luz de la tarde entraba a raudales por los amplios ventanales de la habitación de Leo, tiñendo el suelo de madera con un tono dorado, cálido y apacible. Afuera, el mundo seguía girando con su habitual estrépito de exigencias, amenazas corporativas y sombras que acechaban los muros...

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