Capítulo 128 Hermes, ¿estás bien?

La noche era fría contra mi piel mientras me apoyaba en la barandilla del balcón, aspirando el humo del cigarrillo entre mis dedos. Sabía que le había prometido a Ted que dejaría de fumar. Diablos, lo prometí. Pero si no tomaba esta calada, mi cabeza podría explotar con el caos que resonaba dentro d...

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