Capítulo 145 Arregla la grieta

Me siento en la sala de espera, con las piernas cruzadas, deslizando perezosamente el dedo por mi teléfono. El zumbido del aire acondicionado llena el silencio, y me encuentro sonriendo—de verdad sonriendo—por primera vez en semanas.

Qué extraño, encontrar consuelo en el tormento.

Tormentando a He...

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