Capítulo 164 La lápida

JUNIO

UNA SEMANA DESPUÉS.

Mi rostro está arrugado, mis ojos nublados, mientras las palabras del sacerdote flotan sobre la lápida. Suspiro, lamiendo mis labios, saboreando la amarga sal de mis lágrimas.

Esto no es real, ¿verdad? Tiene que ser algún sueño cruel y retorcido.

No puedo creerlo. Nunca...

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