Capítulo 182: Sí, claro.

Junio

Después de hacer que Hermes se desmoronara en mis manos y boca, nos deslizamos juntos hasta el suelo de baldosas, con las espaldas contra el vidrio empañado de la ducha. Mi pulso aún latía con fuerza, su respiración seguía siendo irregular. Mi cabeza descansaba en su hombro mientras él acaric...

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