Capítulo 50 Sí, seré tu novia

Junio

No pude disculparme. Leila ni siquiera me dio la oportunidad. Se fue antes de que despertara, y ahora el peso de ello me oprime el pecho. ¿Cómo se supone que voy a arreglar esto?

Y Chris—Dios, Chris. Su confesión aún cuelga en mi cabeza como un hilo enhebrado en el ojo de una aguja, atascado...

Inicia sesión y continúa leyendo