VEN CONMIGO

Salí de su oficina perezosa e irritada y luego fui a nuestra oficina de trabajo para guardar mis pertenencias. Yerim me saludó tristemente y me abrazó con fuerza.

—¿Por qué sigues yéndote? Pensé que te quedarías aquí para siempre —me dijo enojada mientras me veía guardar mis cosas.

Rafa no está aq...

Inicia sesión y continúa leyendo