Capítulo 10

Elara

Kael empujó la puerta y se deslizó al interior; la madera pesada se cerró detrás de él con un golpe sordo y suave que resonó por el pasillo vacío. Contuve el aliento, observando cómo la puerta se asentaba en el marco: no quedaba del todo al ras, dejando la más mínima rendija, una grieta finís...

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