Capítulo 12

Elara

Seguí emitiendo el sonido, modulándolo lo justo para mantenerlos agitados, y más murciélagos salieron de umbrales y recovecos que ni siquiera había notado. Todo el corredor se convirtió en un tornado viviente de alas correosas y chillidos de pánico.

Entonces lo oí: una sarta de maldiciones d...

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