Capítulo 208

Elara

Miré.

Los seis lobos tendidos en la hierba ya no luchaban por incorporarse. Se habían quedado inmóviles, y luego se habían torcido, mal, de una manera que no debía existir. La quietud se rompió de golpe: una convulsión, un sonido como de algo estructural cediendo, y empezaron a cambiar… otra...

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