Capítulo 257

Elara

Caius dejó el lápiz, se enderezó y tomó su chaqueta del respaldo de la silla con el movimiento pausado de un hombre al que jamás habían apurado en la vida. Me miró una vez más en el espejo —había algo en esa mirada para lo que todavía no tenía palabras del todo— y luego ya estaba en la puerta...

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