Capítulo 305

Elara

Por un momento, de verdad pensé que el veneno por fin le había llegado a la cabeza, porque el Kael que yo conocía no usaba la palabra «no puedo», no conmigo, y desde luego no con esa expresión en la cara. Me quedé ahí, con la manta arrugada en el puño, el soldado todavía jadeando en el umbral...

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